La Agencia Vasca del Agua tiene como objeto llevar a cabo la política del agua en Euskadi.
La Agencia Vasca del Agua ejerce su actividad garantizando la máxima eficacia en el cumplimiento de sus funciones y en la prestación de sus servicios, de acuerdo con el principio de participación de las personas usuarias y con pleno respeto por las competencias que corresponden a otras administraciones y por los derechos e intereses de las y los particulares.
La actuación de la Agencia se ajusta a los principios generales señalados en el artículo 3 de la Ley 1/2006:
- Respeto a la unidad de gestión y planificación de las demarcaciones hidrográficas.
- Tratamiento y planificación integral, economía del agua, sostenibilidad del recurso, control de su estado y utilización racional de él.
- Coordinación, cooperación interadministrativa, transparencia y participación de las personas y entidades usuarias en la elaboración y aplicación de la política del agua.
- Compatibilidad de la gestión pública del agua con la ordenación del territorio y con la conservación, protección y restauración del medio ambiente.
- Prestación eficaz de los servicios públicos de abastecimiento, saneamiento y depuración, teniendo como objetivo prioritario el abastecimiento universal.
- Solidaridad, responsabilidad y pago de los costes producidos en la gestión y uso del agua por quien la usa.
- Accesibilidad universal a la información en materia de aguas, y en particular a la información sobre vertidos y estado de las masas de agua.
- Política preventiva frente a inundaciones y catástrofes producidas por el agua.
- Política basada en la consideración del agua como bien público excluido de las leyes del mercado y de la libre compraventa.
En definitiva, la gestión de la Agencia Vasca del Agua se fundamenta en los siguientes puntos:
- Establecimiento de políticas: basadas en considerar el agua como recurso público, apostando por una gestión sostenible del mismo y considerando en todo momento una justa solidaridad con los lugares más desfavorecidos.
- Prestación de los servicios: cercanía a las personas usuarias, agilidad, transparencia, eficacia y facilidad de acceso.
- Gestión de los recursos propios: establecimiento de acciones para el desarrollo de las personas y eficacia en la gestión de los recursos materiales.
- Proceder hacia la sociedad: generando información y conocimiento acerca del recurso y su gestión, con permanente disposición para la participación de las distintas partes interesadas, y desde una óptica de plena responsabilidad social.
Por tanto, generando una política propia en relación con una nueva gestión pública integral del agua, que garantice el necesario equilibrio entre aprovechamiento y sostenibilidad; para conciliar, en suma, el uso y la protección de un recurso tan valioso como el agua.
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